Tulum, paraíso maya

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24 Oct , 2019  

Pocos paisajes de México atrapan tanto como el de Tulum. Las enigmáticas pirámides mayas rodeadas de vegetación pura, las playas de arena blanca y fina, y el mar hipnotizante de color turquesa convierten a este pequeño poblado de la Riviera Maya en una invitación irresistible. Definitivamente, Tulum es un lugar debes visitar.

Mi viaje comenzó en Playa del Carmen, después de haber pasado una semana en esta pequeña ciudad del Caribe, llegué a Tulum, siempre atraída por esas mismas postales. Supuse que visitar este hermoso lugar me tomaría más de un día completo, por lo tanto me di a la tarea de buscar un lugar para pasar la noche.

Tulum, paraíso maya

Para alguien que llega sin mucha información, la tarea de encontrar dónde hospedarse por unos días puede resultar un tanto engañosa. El pueblo de Tulum se encuentra a ambos lados de la carretera y no se asemeja a esa idea perfecta de playas, palmeras y ruinas. Es cierto que en el centro se encuentran las opciones de alojamiento más económicas.

Asimismo, del otro lado de la carretera está la zona hotelera, muy cerca del Parque Nacional, y rodeada en un ambiente natural único. Allí encontré un bungalow con una terraza directo al infinito, lo mejor de esta elección es dormir con el ruido de las olas y el viento de mar en las mejillas.

A la mañana siguiente partí hacia las ruinas. Tulum, en lengua nativa, significa “muralla”, pero los antiguos habitantes solían llamar a este lugar Zama, que significa “amanecer”.  Además de las fotos únicas, te recomiendo que realices tu visita temprano en la mañana, así podrás explorar con tranquilidad la zona arqueológica sin tantos   tumultos.

 

Tulum, paraíso maya

De la antigua ciudad maya solo es posible visitar lo que fue su núcleo ceremonial y político, es decir, lo que está dentro de las murallas. El estado de conservación de todos los edificios es excelente, pero ninguno llama tanto la atención como “El Castillo”. Quedé sorprendida al saber que esta construcción era utilizada por los mayas como un faro y no como un centro ceremonial.

Dado que muy cerca de las costas de Tulum se encuentra el segundo arrecife de coral más grande del mundo, los mayas se valían de un sistema de antorchas encendidas en su torre para guiar a sus embarcaciones hasta la costa.

Algunas de las construcciones que más llamaron mi atención fueron El Templo del Dios Descendente, en cuya puerta se ve tallada una figura de la deidad bajando desde el cielo, y El Templo de los frescos, en donde se conserva una gran cantidad de pinturas murales.

Tulum, paraíso maya

El fin de mi visita a las ruinas no podía terminar de mejor manera: contemplando las ruinas y el bello atardecer desde la playa contigua. La perspectiva de la ciudad prehispánica desde el mar, con el agua cristalina hasta el cuello, es una imagen de esas que uno no olvida, por más que pase el tiempo.

El resto de mi estancia en Tulum lo aproveché para explorar la zona. Aproveché también a visitar Cobá, aunque no me dio tiempo de visitar la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, ni el Cenote Angelita. Esos, sin lugar a duda, ¡los dejo para mi próximo viaje!

Laura Lazzarino
Laura Lazzarino (Argentina, 1985) es Lic. en Turismo, creadora del blog www.losviajesdenena.com y autora de Caminos Invisibles – 36000 km a dedo de Antártida a las Guayanas. Ha recorrido más de 30 países de forma independiente. Es colaboradora de la revista National Geographic Viajes (España) y Buen Viaje (México).

México, Riviera Maya