Mi viaje por el sur de África

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27 Jul , 2018  

Durante el verano del 2010, Sudáfrica fue testigo de una de las más grandes contiendas deportivas del mundo: la Copa Mundial de la FIFA. Fue justo en ese tiempo que tuve la oportunidad de emprender un viaje por el sur de África y vivir una de las experiencias más increíbles de mi vida.

Poco esperaba yo a mis catorce años de edad que hubiera algo digno de robarle mi atención a la Copa Mundial de Futbol. Hoy recuerdo con alegría la enorme y grata sorpresa que me llevé en aquellas semanas que pasé en el majestuoso continente africano, cuando varias experiencias que viví, más allá del Mundial, me robaron el aliento.

Lo admito, pocas emociones se comparan con la euforia de gritar un gol en en una Copa Mundial junto a miles de aficionados; sin embargo, los espectáculos naturales que vi y las experiencias que tuve en África fueron igual de increíbles y no se pueden vivir en ningún otro lugar.

Entre tantas experiencias recuerdo lo bello que fue subir a la cima de la Table Mountain y admirar la increíble vista de Ciudad del Cabo, vigilada por la montaña Cabeza de León y en su centro el corazón que hacía vibrar a la ciudad entera: el Estadio Green Point. También pude presenciar los picos de los Doce Apóstoles a espaldas de Table Mountain en una de las costas más fotogénicas del mundo.

Fue también espectacular conocer a los pingüinos en su hábitat natural y ver de cerca en un safari al rey de la selva. Igual recuerdo la emoción que sentí al montar en el lomo de un elefante africano y explorar los límites del continente en el Cabo de la Buena Esperanza.

Todos los derechos reservados por José Julián © 2010

Pero entre todas esas vivencias, la que más me asombró fue conocer las cataratas Victoria. Un clamor distinto y lejano al de la justa mundialista, pero equiparable en intensidad.

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Las cataratas Victoria, o en idioma tonga Mosi-oa-Tunya (“el humo que truena”), son las más grandes del mundo en la época de lluvia y tienen una impresionante longitud de 1,700 metros. Se localizan en la frontera de Zambia y Zimbabue.

Del lado de Zambia, en la parte superior de las cataratas está la famosa Devil’s Pool, una piscina natural justo en la orilla de la caída de agua, junto a un abismo de 100 metros de alto.

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Cuando visité las cataratas lo hice del lado de Zambia, y tuve la oportunidad de apreciarlas tanto a nivel de suelo, como desde los aires. Desde las alturas, las cataratas se aprecian como una enorme grieta en la tierra. Era como si el inmenso río Zambeze (el cuarto más largo de África) fuera devorado por el continente con una enorme columna de vapor como único rastro, asemejando el humo de un volcán.

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Desde el suelo, cruzar los puentes que conectan los extremos de tierra ofrece una vista avasalladora. Es increíble ver una caída de agua tan grande que ocupa todo el campo de visión, observar abajo un abismo tan inmenso y sentir el vapor del agua que rebotaba gracias a la fuerza con la que caía. En algunos momentos apenas me atreví a mantener mis ojos abiertos y los impermeables que llevábamos apenas nos resguardaban. Con este vapor tan grande, frente a las cataratas llueve aún con el cielo despejado.

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Estas son tan solo unas cuantas de las experiencias que ofrece el continente africano, que sin duda es una tierra mágica. África representa la majestuosidad de la madre naturaleza. Me encanta pensar en este contiente como una lección para nosotros, especialmente para nuestra condición humana. Este lugar nos enseña que no hay nada más grande y bello que la naturaleza misma.

Estoy inmensamente agradecido por la oportunidad de haber tomado este viaje por el sur de África, el cual me permitió vivir estas experiencias en una edad tan temprana, y que sin duda alguna me acompañarán por el resto de mi vida.

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José Julián
Soy estudiante de Comunicación y Artes Audiovisuales y represento al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente en el equipo de Rugby. Mis pasiones son el deporte, el cine y viajar. Amo conocer lugares distintos a mi entorno porque me enseña que soy una pequeña parte de un mundo inmenso, repleto de lugares, culturas y personas dignas de admirarse. Eso me inspira a amarlo y protegerlo.

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