Lisboa: 6 razones para viajar al destino en tendencia

Lisboa: 7 razones para viajar al destino en tendencia

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14 Ene , 2019  

Lisboa es uno de los destinos en Europa que disfruté mucho visitar y que actualmente es tendencia. Y no es para menos, ya que la calidez de su gente y la magia de sus monumentos lo convierten en un fascinante destino. Durante mis vacaciones pude disfrutar cada uno de sus rincones, pero hay 7 razones por las que sin pensarlo regresaría.

Si aún no conoces Lisboa, sugiero que este año lo consideres dentro de tu bucketlist para el 2019.

7 razones para viajar a Lisboa

1. Viajar en tranvías y funiculares

No hay medio de transporte más icónico en Lisboa que los pintorescos tranvías. Siempre he sido de la idea de conocer un nuevo destino a pie porque solo así descubres lugares a los que probablemente pocos turistas llegan. No obstante, subirme a un tranvía también formó parte de la experiencia viajera; existen los clásicos amarillos, de madera y adornados, además de los modernos que son largos y parecidos a los trenes.

Lisboa: 6 razones para viajar al destino en tendencia

El servicio se brinda casi todo el día y recorren diferentes rutas. El tranvía 28 pasa por los lugares más emblemáticos como barrio Alto, Chiado y el Castillo de San Jorge; y el 25 pasa por Estrela, Lapa y la Plaza del Comercio llegando a Alfama, entre otras rutas. Los boletos los compré directamente con el conductor.

Otro medio de transporte son los funiculares que suben y bajan desde algunos barrios y puntos de interés como el elevador da Gloria, elevador da Bica y el elevador do Lavra. Si quieres capturar una de las imágenes más típicas de la ciudad los tranvías te darán una de las mejores fotografías durante tu viaje.

 2. Ver edificios decorados con azulejos

Lisboa tiene una infinidad de construcciones que presumen el arte del azulejo: estaciones de tren, casas antiguas, funiculares, palacios y un museo dedicado a esta pieza de cerámica. Al caminar, pude apreciar todo tipo de azulejos de diferentes colores, tamaños y formas.

Durante el viaje fue muy interesante encontrar fachadas con espectaculares azulejos. En el barrio Alfama, uno de los más antiguos y auténticos de la ciudad, pude maravillarme con casas cubiertas de este elemento decorativo; tonalidades amarillas y rojas que creaban un contraste perfecto para seducir a cualquiera.Lisboa: 6 razones para viajar al destino en tendencia

En el centro del barrio Chiado se encuentra uno de los edificios de azulejos más emblemáticos y fotografiados, Casa do Ferreira das Tabuletas. Caminando rumbo al Castillo de San Jorge, subiendo desde el barrio Alfama, encontré el mirador de Santa Lucía, conocido no solo por los azulejos azules típicos sino por ofrecer una de las vistas más privilegiadas del río Tajo. En este lugar también disfruté de la música de los artistas callejeros que ocasionalmente llegan a amenizar.

Por supuesto, tenía que entrar al Museo del Azulejo ubicado en un edificio del siglo XVI donde pude ver una fascinante colección. En la planta baja se exponen los más antiguos, desde las primeras muestras hasta los del siglo XVII. En el primer piso están los azulejos contemporáneos, del siglo XVIII al XX.

3. Subir en el Elevador San Justa

Cuando planee mi viaje sabía qué sitios turísticos no podía perderme y uno de ellos es el Elevador de San Justa. La estructura de 45 metros de altura de hierro forjado, que conecta al barrio Baixa con el barrio Chiado, ofrece en su parte más alta uno de los paisajes más envidiables de Lisboa.

Las filas para poder subir suelen ser frecuentes, pero no te desesperes ya que tampoco es mucha la espera. El boleto lo compré directamente en la taquilla, me costó aproximadamente 5 euros por ascenso y descenso, incluyendo el acceso al mirador. El elevador está abierto todos los días.

 

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Yo decidí entrar al Elevador de San Justa por la tarde, así podría admirar el bello atardecer de Lisboa. En la terraza hay una cafetería donde se pueden comprar bebidas. Te puedo decir que la vista es digna de una postal, al fondo el río Tajo y en la colina el Castillo de San Jorge, uno de los símbolos icónicos de la ciudad.

Como dato adicional, este elevador fue diseñado por Raul Mesnier de Ponsard, un ingeniero portugués de origen francés quien fuera alumno de Gustave Eiffel, el creador de la Torre Eiffel.

4. Entrar al Castillo de San Jorge

Si algo tiene Lisboa es una infinidad de miradores, pero ninguno como el monumento más antiguo de la ciudad. La visita a este castillo era algo que no podía faltar en mi itinerario de viaje. El día que decidí hacerlo, me dirigí al barrio Alfama tomando el tranvía 28 cuya ruta termina precisamente en este sitio.

El castillo fue una fortaleza durante los diferentes ataques en la época medieval. Desde mediados del siglo XIII hasta principios del siglo XVI, este monumento fue ocupado por los reyes de Portugal.

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Está abierto todos los días, a excepción de días festivos. El acceso cuesta alrededor de 9 euros y los niños menores de 10 años entran gratis. Al entrar, ves el impresionante castillo con once torres que está rodeado por hermosos jardines donde se respira un ambiente de tranquilidad y calma.

En su interior también hay un museo, un bar y un restaurante. Al terminar mi visita en el castillo aproveché para darme una vuelta por las calles aledañas en donde encontré algunas tiendas de souvenirs, así como artistas pintando cuadros de las distintas imágenes típicas de Lisboa.

5. Fotografiar el puente más largo de Europa

Sí, sobre el río Tajo se levanta el Puente Vasco da Gama considerado como el más largo de Europa, con una longitud de 17.2 kilómetros y una altura de 150 metros. El puente recibió este nombre en honor al famoso explorador portugués.

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La impresionante estructura es una gran obra de la ingeniería civil portuguesa. De hecho, puede resistir un terremoto de hasta cuatro veces más que el de 1755. El puente es exclusivo para la circulación de automóviles, por lo que pasar caminando es algo imposible. El costo del peaje es de aproximadamente dos euros.

A pesar de no poder caminar por el puente, pude admirarlo en su totalidad y tomar fotografías memorables. Por cierto, cuando estés por llegar a Lisboa, presta atención al paisaje porque desde las alturas podrás observarlo.

6. Visitar la Torre de Belém

Este monumento, considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está ubicado sobre la antigua playa de Restelo. La torre data del siglo XVI, fue construida para proteger la entrada al puerto aunque tiempo después se utilizó como centro recaudador de impuestos y prisión.

Por supuesto, tenía que visitar este sitio histórico que consta de cinco pisos y una terraza. En la planta baja hay 16 ventanas con cañones defensivos y todos los pisos se comunican por una estrecha escalera de caracol, por lo que el ascenso y descenso es un poco lento pero hay que tener paciencia.

Lisboa: 6 razones para viajar al destino en tendencia

En los tres primeros pisos se encuentran la Sala del Gobernador, la Sala de los Reyes y la Sala de Audiencias, mientras que en el cuarto piso se sitúa la capilla. Lo que más llama la atención de la Torre de Belém es su decoración exterior, su fachada está esculpida en piedra, almenas en forma de escudos y una curiosa gárgola de un rinoceronte.

Si quieres visitar este hermoso lugar puedes tomar el tranvía 15 o autobuses de la ruta 714,727 y 729. El precio de entrada, aproximado, es de 6 euros. En los alrededores también hay otros sitios muy interesantes como el Monasterio de Los Jerónimos, el Monumento a los Descubrimientos y el Museo de Arte Contemporáneo.

7. Probar los pasteles de Belém

Otra de las razones por las que amé Lisboa, y que no podía dejar de compartir, es su gastronomía. Los platillos típicos del país están hechos a base de col y papas, la carne de cerdo y el arroz con pulpo, entre otros.

Sin embargo, algo que seduce al paladar son los indiscutibles pasteles de Belém. Estos pequeños pasteles se empezaron a fabricar en una refinería de caña de azúcar ubicada en el Monasterio de los Jerónimos, pero después de la Revolución en 1820 los conventos de Portugal cerraron, lo que orilló a que se retomara la fabricación de estos pasteles para poder mantenerse.

Lisboa: 6 razones para viajar al destino en tendencia

Con el paso del tiempo, los pasteles de Belém fueron adquiriendo fama y hoy en día la receta es todo un misterio. No fue difícil encontrar lugares donde probarlos, de hecho hay una cafetería muy famosa en el centro en donde la gente hace filas para poder comprar estas delicias.

Un artículo no es suficiente para poder decirte estas y más razones por las que tienes que viajar a Lisboa. Si aún no lo conoces te recomiendo que lo incluyas dentro de tu lista de destinos, pero si lo conoces,¡qué maravilla! porque seguramente estarás de acuerdo conmigo que es un país hermoso.

Brenda Domínguez
Si hay algo que me encanta hacer es viajar, no hay nada mejor que adentrarte a la cultura de otro país, conocer su gente y acumular experiencias inolvidables. ¡Esa es la magia de la vida!

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