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Tragos de Historia de la Bebida Más Brasileña de Todas

Nací en Brasil a mediados del siglo XVI, época de la esclavitud y de los grandes ingenios azucareros o “casas que cocinaban miel”, como se les llamaba. Un día los sobrantes de la producción, la melaza y las espumas se echaron a perder y se fermentaron. Después de ese afortunado día y tras un largo proceso, nací yo. En poco tiempo ya era la bebida consentida de las tierras brasileñas. Ya fuese entre los esclavos o entre los grandes nombres de la Corona portuguesa, las fiestas comenzaban justo cuando yo llegaba.

Más tarde, mi producción comenzó a despertar el interés de algunos, principalmente de los productores de mi prima europea, la bagaceira, un aguardiente de uva que Portugal exportaba a Brasil. Por esa razón, se ordenó detener mi producción a los dueños de los ingenios azucareros y se prohibió mi consumo en Brasil. ¡Casi muero!

Sin embargo, como era muy rentable, mi producción continuó en secreto e incluso llegué a ser traficada a los países de África. Mi imagen no era nada buena. La Corona de Portugal, viendo que no lograba detenerme, retiró la prohibición, pero los impuestos para producirme eran absurdos. En ese momento mis productores se rebelaron e incluso hubo una pelea por el uso de mi nombre.

En la época del auge del café tenían preferencia las bebidas europeas. Los grandes comerciantes de café decían que yo era una bebida para pobres. Pero yo no les daba importancia, lo que quería era estar en boca de todos. ¡Yo era la bebida del pueblo! El tiempo fue pasando y me hice más popular y querida. Incluso fui símbolo de resistencia a la colonización portuguesa. Después de todo, soy un producto netamente brasileño.

Grandes intelectuales, artistas y académicos brasileños me defendieron con valor. Llegué a ser tema de estudio del reconocido Mario de Andrade durante la semana de arte de Sao Paulo en 1922. A partir de ahí me hice de más y más admiradores, volví a ser aceptada entre las clases altas y fui aclamada por importantes personajes de la historia de Brasil. Al ex presidente Janio Quadros se le atribuye esta famosa frase acerca de mí: “Bebo porque es un líquido, si fuera un sólido lo comería”. Finalmente, había recuperado el lugar que merecía.

En 1996, el presidente Fernando Henrique Cardoso me dio el debido reconocimiento al declararme “producto típicamente brasileño“, título con el que me conocen en países como Estados Unidos y México. En el año 2000, el mismo presidente me eligió como la bebida oficial para el brindis por la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de Brasil.

Actualmente gozo de mucho respeto y por cierto, cada día voy ganando más y más simpatizantes en todo Brasil. Tengo algunos admiradores en el extranjero, pero los brasileños no me dejan ir muy lejos: solamente se exporta el 1% de mi producción. La verdad creo que sólo me exportan para cubrir la demanda de los brasileños que viven en otros países. ¡Tanta es la pasión por mí!

Disfruto de gran producción y comercialización en Río de Janeiro y São Paulo, así como en prácticamente todo Brasil, sin embargo, en Minas Gerais es diferente. En Minas me siento como en casa. ¡En estas tierras intervienen más de 8000 alambiques en mi producción! En algunos casos llego a ser producida en casa para deleitar a los amigos más cercanos y amenizar las principales reuniones familiares.

Actualmente mi fabricación es muy variada. Puede ser artesanal, con un sabor más fino e ideal para tomarse pura, o industrial, excelente para preparar cocteles. Entre éstos el más famoso internacionalmente es la caipirinha, en la cual me agregan limón, azúcar y hielo. Me volví tan importante que hasta tengo un día conmemorativo en el calendario brasileño. Soy la bebida más popular en Brasil y la tercera bebida destilada más consumida en el mundo, sólo después del Vodka y del Soju, un destilado de arroz de origen coreano.

No fue fácil sobrevivir después de todo lo que pasé hasta afirmarme como bebida nacional, sin mencionar los regímenes políticos, desgracias y revoluciones que enfrenté junto al pueblo brasileño. La verdad, por más importante que sea ahora, prefiero sentirme simplemente la bebida del pueblo, porque ambos tenemos una historia juntos, la historia de un país. Perdón, me distraje contando un poco de mi historia y olvidé presentarme. ¡Mucho gusto, me llamo Cachaza!

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Igor Santos

Administrador de Empresas por formación y curioso por vocación. Amo conocer nuevos destinos e intento aprender lo máximo sobre su cultura, su gente e historia. Soy admirador de los más variados deportes, en especial los de velocidad, y un amante incondicional de las motocicletas. Trabajo en BestDay.com como Web Content Developer.