Iglesia de San Juan Chamula

San Juan Chamula, un Pueblo Mágico

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23 Ago , 2015  

En los viajes, la magia se manifiesta de muchas maneras. Puede ser en la sorpresa de disfrutar un colorido atardecer, en el descubrimiento de un hermoso paisaje montañoso, en la contemplación de una obra de arte, en la experiencia de presenciar una ceremonia, en la degustación de un plato típico o en el encuentro con personas locales que nos brindan su hospitalidad, pero además, a veces ocurre que cuando llegamos a un lugar sentimos que todo allí es mágico. No solo los pequeños detalles o las construcciones, sino la atmósfera que se respira. Algo así sentí el día que decidí subirme a un bus en San Cristóbal de las Casas y recorrer los casi 11 kilómetros que unen a esa ciudad con el pueblo de San Juan Chamula.

San Juan Chamula se ubica a unos 2200 metros sobre el nivel del mar, en las montañas del estado de Chiapas, en el sur de México. Sus habitantes, los chamulas, pertenecen a la etnia tzotzil y muchos de ellos solo hablan esa lengua. En la actualidad tienen un autogobierno al estilo zapatista y en su territorio es necesario respetar sus reglas. Una de las principales normas que se impone al visitante es el de no tomar fotografías de las personas sin su consentimiento, ni del interior de la iglesia, salvo que previamente se pague un permiso.

San Juan Chamula

Imagen de Laura Lazzarino

Apenas llegamos a la plaza principal nos sorprendió el enorme mercado que se había armado. Toldos de tela y sombrilla de colores sirven para brindar algo de sombra a los vendedores, quienes ofrecen frutas, verduras, pan, semillas, telas y productos de miel entre otras cosas. Entre ellos, muchas de las transacciones en el mercado se realizan todavía por el sistema de trueque.

Hicimos una pequeña recorrida entre los puestos y pudimos observar la vestimenta de las personas. Las mujeres están vestidas con sus tradicionales polleras largas de lino negro y blusas o huipilis. La mayoría de los hombres, en cambio, dejaron sus túnicas tradicionales de lana blanca para vestir pantalones y camisas. Aunque todavía es posible ver a algunos con esas túnicas y el cinturón que completa el atuendo.

Cementerio en San Juan Chamula

Si bien podría haberme quedado mucho más tiempo recorriendo el laberinto de los puestos del mercado, la magia de la iglesia de San Juan Chamula comenzó a ejercer sobre mí una gran atracción. Había oído hablar mucho sobre lo que podía verse en su interior, sobre la magia que transmitían las ceremonias y sobre las particularidades de ese recinto. Así que no tardé mucho en dirigirme a la construcción de paredes blancas y detalles en colores celestes, verdes y rosas. Esta iglesia fue construida por los conquistadores sobre un sitio de adoración maya y refleja el sincretismo religioso de ese encuentro.

Cuando ingresé, sentí que lo que estaba ante mis ojos era algo totalmente diferente a todo lo que había visto antes. Era una iglesia sin asientos, con muchas hierbas en el suelo, telas colgando del techo a modo de “dos aguas”, muchas velas encendidas, humo y una infinidad de imágenes religiosas sobre las paredes. Estas imágenes no pertenecían a los santos que estaba habituada a ver en otras iglesias, sino que muchas de ellas representaban la fusión entre los dioses mayas y aquellos impuestos por los españoles, entre las creencias religiosas prehispánicas y las de la evangelización de siglo XVI.

Atrio de la iglesia en Chamula

Cada una de las personas que se encontraban allí parecía estar en su mundo, en una especie de comunión con su santo, Dios o figura preferida. Mientras que algunos rezaban arrodillados, otros realizaban rituales cercanos a lo que muchos llamarían brujería. Mientras que algunos ofrecían flores y encendían las velas, otros depositaban botellas de gaseosa y un gallo muerto. Todo formaba parte de las tradiciones y de la magia del lugar.

Cuando volvimos a respirar aire fresco se nos acercaron unos niños pidiéndonos algunas monedas, pero nosotros solo podíamos concentrarnos en procesar las imágenes del interior de la Iglesia. Un lugar que, sin dudas, hace que la visita a este rincón de Chiapas, sea mágica.

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Aldana Chiodi
Los papeles dicen que soy geógrafa social (profesora), periodista y editora, pero me identifico más con ser viajera, escritora y fotógrafa de viajes. Me encanta viajar, escribir, fotografiar, conocer y compartir otras culturas, llevar magia y arrancar sonrisas por el mundo junto con mi familia, en nuestro proyecto "Magia en el Camino". Soy coautora del libro de viajes "Magia es Viajar", de producción independiente. Si quieres saber más sobre mi historia, el libro y el proyecto puedes leerwww.magiaenelcamino.com.ar. También puedes visitar mi blog personal de fotografías y relatos varios:www.aldanachiodi.com

Chiapas, México