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Pepe, el Ganso que se volvió Pato en Tequesquitengo

¿Has viajado a Tequesquitengo? Entonces sabes que en el lago hay una simpática parvada de patos de varias especies que viven, vuelan, nadan y conviven con los humanos que juegan con ellos y les dan de repente, algo de alimento. En esta parvada vivió Pepe, un singular ganso que llegó un día al lago y fue adoptado por esta gran familia de patos.

Su nombre, Pepe, fue escogido por ser un nombre fácil de recordar y fue bautizado por los trabajadores de los hoteles de Tequesquitengo, en la falda del risco que bordea el lago de Tequesquitengo, como el hotel Villa Béjar Spa Tequesquitengo y el Excelaris Grand Resort Conventions and Spa. Pepe era un magnífico anfitrión para los turistas, pues aceptaba todos los ofrecimientos de comida y amaba su parvada como a su propia familia, brindando un bello espectáculo a los turistas y convirtiéndose en una más de las atracciones de Tequesquitengo.

Pepe llegó al lago desde que era pollito, lo trajo una niña de alguna ciudad cercana, tal vez Cuernavaca, Jojutla, Puente de Ixtla, o incluso de la Ciudad de México. Su origen no está formalmente registrado, lo que sí se sabe es que la intención de esta niña era “liberar” a Pepe en la naturaleza. Por supuesto, un lago con patos le pareció la decisión más natural.

Cuenta la historia que Pepe parecía rebozar de alegría cuando fue llevado a la orilla del lago, pues de todas las aves era la que más ruido hacía, como si cantara y gritara de emoción, a pesar de ser entonces solo un polluelo. La niña lo sujetaba con sus manos mientras se acercaba a la orilla del lago en una de las playas de uno de los hoteles de Tequesquitengo; donde estaban los patos que estaban realmente consternados por ver al pollito gritando en manos de la niña. No sabían si acercarse a defender al bebé o alejarse corriendo. Pepe corrió de inmediato con los patos, mismos que lo adoptaron al instante en su comunidad. Ese día Pepe, el ganso, se volvió pato en Tequesquitengo.

No hubo ningún trámite, el “rapport” fue inmediato a pesar de ser especies distintas: ganso y patos, no hubo cuestionamientos por parte de ninguno. Era una de esas maravillas de la naturaleza y del destino que parecen haber estado escritas en las estrellas. Tal vez el que ya existieran varias especies de patos en esta comunidad ayudó a la integración de Pepe, pues ¿qué tan diferente podía ser uno más? Desde ese instante, el gansito Pepe encontró una auténtica familia.

La historia del Patito Feo de Hans Christian Andersen tuvo así una adaptación libre y verdadera, en la que la naturaleza juntó a diversas especies en una sola familia, exactamente del mismo modo en que el Lago de Tequesquitengo recibe hoy por hoy a personas de varias ciudades y nacionalidades, brindándoles la sensación de ser parte de una misma familia. Con gran seguridad, cuando vengas a este encantador lago en el estado de Morelos, podrás comprobar la sensación de familiaridad que se respira en el aire, y si tienes suerte, podrás ver aún al ganso Pepe en el aire, volando junto a su familia, su verdadera familia… de patos.

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Luis Ernesto de la Garza

Nací en la Ciudad de México, pero vivo en Cancún y me gusta pensar que el mundo entero es mi hogar. Soy comunicólogo EXATEC. Escribo, hago videos y amo todas las manifestaciones del arte. Soy amante de los viajes, defensor de la salud, el deporte, la espiritualidad y el cuidado del planeta.

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