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Las 5 Misiones de la Sierra Gorda de Querétaro

Uno de los tesoros mejor escondidos de Querétaro es sin duda la Sierra Gorda, un lugar mágico con montañas, profundos cañones y más de 500 simas con diferentes profundidades, entre las que destacan el Sótano del Barro y el Sotanito de Ahuacatlán. La mayor parte de esta zona montañosa pertenece a la Reserva de la Biósfera de la Sierra Gorda, un área natural protegida que alberga miles de especies de plantas y animales.

Las Misiones de la Sierra Gorda de Querétaro fueron construidas por el cura Fray Junípero Serra, quién llegó a esta región con la encomienda de evangelizar a los indígenas dispersos y enseñarles distintas labores como siembra, ganadería, carpintería y costura. Construidas entre 1750 y 1767, estas misiones franciscanas simbolizan la última fase de evangelización en México y fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

El barroco, surgido durante el Renacimiento, fue el estilo arquitectónico que adoptó la Iglesia para los templos de la Nueva España durante los siglos XVII y XVIII. Cada una de las cinco misiones muestra símbolos europeos e indígenas, creando un singular estilo llamado barroco mestizo o novohispano.

De camino a las Misiones de la Sierra Gorda de Querétaro pasas por bosques, montañas, semi-desiertos, ríos, cavernas y cascadas. Enclavada en el corazón de la sierra se encuentra Santiago de Jalpan, la primera de las cinco misiones, construida entre 1751 y 1758. Fue dedicada al apóstol Santiago, el santo de los militares, para defender la fe en esta nueva tierra que empezaba a ser evangelizada. Su fachada es de color azafrán y está ornamentada con granadas, flores y hojas.

Aunque la construcción de San Miguel Concá no se inició hasta 1754, fue la primera misión en concluirse. Con una fachada ornamentada con grandes flores y follajes, es la que más elementos mestizos tiene. Destacan las figuras del sol y la luna, que representan la dualidad del universo y el sincretismo de las culturas española e indígena.

Dedicada a San Francisco de Asís, la Misión San Francisco del Valle de Tilaco fue construida entre 1754 y 1762 y dirigida por Fray Juan Crespi. Es la más pequeña y sencilla de las cinco y en su fachada se puede apreciar un jardín de angelitos removiendo un telón que deja pasar la luz al recinto. Representa la profesión de una fe ingenua y pura.

Atribuida a Fray Juan Ramos de Lora, Nuestra Señora de la Luz de Tancoyol se construyó entre 1761 y 1767. Su fachada es la más elaborada, pues muestra detalles tradicionales de las construcciones europeas, acompañados de motivos indígenas como un jaguar y personas con rasgos olmecas. Representa a varios santos reunidos al lado de la virgen sobre columnas que florecen de la vegetación, por lo que se cree simboliza la misericordia divina.

Dedicada a la Purísima Concepción, la Misión Santa María de las Aguas de Landa es quizá el templo más ornamentado de los cinco. Fue construido por Fray Miguel de la Campa entre 1761 y 1764. En su fachada se puede apreciar a Cristo, los arcángeles, apóstoles, mártires, monjas y escritores, destacando a San Miguel Arcángel en el centro. Esta misión fue la última de las cinco y señala el final de la conquista espiritual de la Sierra Gorda.

Las Misiones de la Sierra Gorda se pueden visitar por tu cuenta o en un tour desde la ciudad de Querétaro. La más cercana se encuentra a 190 km, a tres horas y media de viaje aproximadamente, y se hace un promedio de 40 minutos entre cada una. ¡Ven y conócelas!

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Janine Dávila Madrid

Soy originaria de México, D.F. y actualmente vivo en Quintana Roo. Escribo sobre viajes, turismo, gastronomía, cultura, vida salvaje, maravillas naturales y lugares escondidos para visitar.