Cañón del Sumidero

El Cañón del Sumidero

Autor:

13 Oct , 2014  

Eran ya las 3:30 de la tarde del sábado y apenas estaba logrando instalarme en el hotel en Tuxtla Gutiérrez. Sentía que si no lograba visitar los miradores del Cañón del Sumidero esa misma tarde, sería un día entero invertido en el “puritito” viaje. Me apresuré a ir en busca del auto previamente rentado y aunque todo mundo me decía que a las 5 de la tarde se cierra la entrada, me aventuré a visitar los miradores.

El primer mirador me resultó impresionante en más de un sentido. Después de unos 20 minutos de contemplación silenciosa al intenso color del río que se encontraba a unos 700 metros abajo, decidí regresar al auto y seguir mi camino. Cada mirador era distinto del anterior, dejando ver ángulos muy diferentes del río y despertando reacciones muy específicas en mi interior. Mi preferido fue el tercero: “El Roblar”. Para cuando llegué al quinto mirador, el sol se había ocultado en el horizonte, por lo que no tardé mucho en dar un último vistazo al río, que ahora estaba a más de 1000 metros abajo, para luego regresar al auto y marcharme.

Canon-del-Sumidero_2

A la mañana siguiente, muy temprano, manejé hacia Chiapa de Corzo, un pintoresco poblado en el que el tiempo parece haberse detenido para dar paso a una tranquilidad casi sublime. En el muelle, después de haber pagado por un tour al Cañón del Sumidero, y mientras esperaba a otros excursionistas, desayuné en uno de los múltiples restaurantes que se encuentran establecidos en toda la extensión del muelle.

El recorrido por el río fue emocionante desde el primer momento. De cuando en cuando la lancha se detenía y el guía nos mostraba cocodrilos de todos tamaños, curiosos monos araña que se colgaban de los árboles y bellas aves que habitan los alrededores. Visitamos las paradas obligadas: el “Árbol de Navidad” (que son formaciones rocosas sobre las cuales viven algunas pequeñas plantas de color verde, que asemejan un enorme pino) y la “Cueva de los Colores”, en el interior de la cual se pueden observar diversas tonalidades creadas por los minerales que la constituyen. Yo miraba constantemente hacia arriba, pues las paredes de roca se levantaban ya hasta a 1200 metros de altitud.

Canon-del-Sumidero

Después de 45 minutos de increíble recorrido, llegamos al Parque Ecológico. Aquí el viaje se convirtió en una constante descarga de adrenalina, puesto que al terminar de visitar el zoológico me dirigí hacia la tirolesa y me lancé en una aventura de 800 metros de recorrido pasando por un total de 4 plataformas. Agitada, pero feliz, me dispuse a terminar la aventura con los 30 metros de descenso en rappel que aún me hacían falta. Antes de ir al restaurante por algo de comer, regresé a la entrada del parque para tomar un kayak y así recorrer una diminuta porción del enorme cañón por mi propia mano.

Por la tarde la temperatura había bajado, el viento se sentía mucho más fresco que en la mañana, dándole un tinte particular al viaje de regreso. Aún sin dejar de mirar hacia arriba y aún sorprendiéndome ante las colosales paredes rocosas del Cañón del Sumidero, pensé que no importaba lo que me esperase durante los siguientes días en Palenque, Comitán y San Cristóbal de las Casas; con lo que estaba viviendo en aquel momento mi viaje había valido la pena.

Posts Relacionados

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+31Pin on Pinterest0
The following two tabs change content below.

Mireille Pasos

Últimos posts de Mireille Pasos (Ver todos)

Chiapas, México

,