Devil’s Pool en las cataratas Victoria: un chapuzón en la Piscina del Diablo

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25 Jul , 2018  

Hace algunos años vi en internet un video de gente posando en la orilla de lo que se veía como una cascada muy alta e inmediatamente lo agregué a mi bucket list mental de lugares a los que tengo que ir algún día. Anoté en mi mente: Devil’s Pool en cataratas Victoria, pero subconscientemente lo puse bajo la categoría de “lugares casi imposibles”… por lo remoto, por lo caro y por lo improbable que parecía ir algún día a ese rincón del mundo.

Pero como nada es imposible y yo soy un poco necia, antes de lo esperado, los primeros días de julio del año pasado mi esposo y yo ya estábamos emprendiendo nuestra aventura de 3 meses al sur de África, y por supuesto, Devil’s Pool estaba en la lista de lugares destacados que visitar.

Devil’s Pool está en lo alto de las cataratas Victoria. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Puede que sí, puede que no

Incluir este sitio en el itinerario no fue fácil, ya que en general se puede visitar de agosto a enero, pero no hay fechas exactas, ya que todo depende del nivel de agua del río Zambeze.

Cuando nuestra fecha de llegar a Livingstone en Zambia (el sitio donde está Devil’s Pool) se acercaba, la página web de Devil’s Pool seguía indicando que la piscina estaba cerrada. Mover las fechas de nuestro itinerario no era una opción, ya que tendríamos que modificar otros hospedajes y actividades reservados. Así que, a mi pesar, poco a poco me hice a la idea de que aunque estuviéramos a la vuelta de la esquina, quizás no la podríamos visitar.

En agosto las cataratas todavía tienen mucha agua. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Unos días antes de llegar a Zambia entré nuevamente a la página web y me topé con la sorpresa de que había un anuncio que decía: Devil’s Pool abriría el 8 de agosto. ¡Nosotros llegaríamos a Livingstone el día 9! Sin pensarlo reservé dos lugares para el primer tour del 10 de agosto, ya que los espacios son muy limitados. Inmediatamente recibí una confirmación por correo electrónico y mi alegría comenzó a mezclarse con emoción y miedo. Le dije a mi esposo la noticia y también vi en su rostro una combinación de felicidad con nervios.

Y a todo esto, ¿qué es Devil’s Pool?

Devil’s Pool es una piscina natural que se encuentra justo en el borde de las increíbles cataratas Victoria, del lado de Zambia, junto a un abismo de más de 100 metros de alto. Es famosa entre viajeros que buscan adrenalina, ya que permite experimentar con todos los sentidos a estas icónicas cascadas africanas.

Aunque es un sitio completamente natural y visitarlo es potencialmente muy peligroso, Devil’s Pool es en realidad parte de un lujoso resort llamado Tongabezi, uno de los mejores hoteles del mundo, y la única forma de conocerla es por medio de sus tours guiados. Los guías cuentan con años de experiencia y son orgullosos de que tienen un récord perfecto de seguridad. En la temporada hay solamente cinco salidas al día y los grupos son muy pequeños.

Tongabezi Lodge: lujo sobre las cataratas

El esperado día había llegado. A las 06:30 am un conductor que habíamos conocido el día anterior pasó por nosotros al hotel y nos llevó al hotel Tongabezi. En el camino vimos dos hermosas jirafas, dos elefantes cruzando la calle y unas cebras en el camino de entrada al resort. Esos encuentros no planeados con animales son los que más me encantan, porque cuando era niña así me imaginaba a África, con animales por doquier.

Vimos dos jirafas en camino a Tongabezi. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Al llegar a Tongabezi indicamos en recepción que veníamos a tomar el tour de Devil’s Pool y nos dirigieron a los jardines, donde había dos señores parados junto a un escritorio. Nos pidieron nuestros nombres, nos preguntaron si éramos buenos nadadores, nos hicieron firmar una exención de responsabilidad, nos cobraron 100 USD por persona (en efectivo, ya que se reusaron a traer la máquina de tarjetas) y nos dijeron que esperáramos un poco. Una vez que las 12 personas del tour de las 07:30 am estábamos ahí, nos dividieron en dos grupos.

Pocos minutos después nos pidieron que nos subiéramos a una pequeña embarcación que nos llevaría a la isla de Livingstone, una porción de tierra que se sitúa en el tope de las cataratas. Después de un breve pero muy escénico paseo llegamos a la isla y comenzamos a caminar entre la vegetación, en donde encontramos al otro grupo de seis personas. Antes de lo esperado llegamos a una carpa con sillas de safari donde había toallas, personal del lodge y los guías de la actividad.

Desde la embarcación rumbo a la isla de Livingstone pudimos ver el humo de las cataratas Victoria. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Los guías se presentaron y nos dieron una plática de seguridad en la que dijeron algo que no queríamos escuchar; dijeron que como era apenas el inicio de la temporada, el agua del río estaba todavía alta y con corrientes fuertes, así que si no confiábamos en nuestras habilidades para nadar al 100 %, mejor no hiciéramos la actividad y esperáramos en la isla. También dijeron que era necesario entender perfectamente el inglés, ya que era indispensable poder entender sus indicaciones en todo momento. Una chica inmediatamente decidió quedarse. El resto de la gente comenzó a ponerse nerviosa y a hacer preguntas, y los guías respondieron que la actividad era segura de hacerse, pero que por las condiciones solo era apta para excelentes nadadores. Mi esposo y yo nos volteamos a ver con los ojos bien abiertos; la verdad, ni él ni yo somos excelentes nadadores. Pero claro, cuando llegó el momento en el que nos preguntaran si estábamos seguros de ir o no, dijimos que sí con total seguridad, pero por dentro nos llenaban las dudas de qué tan difícil, cansado o peligroso sería.

Los guías nos pidieron que por favor nos cambiáramos de ropa, que dejáramos ahí todas nuestras pertenencias de valor y que no lleváramos con nosotros absolutamente nada. También nos pidieron que si queríamos fotos les diéramos nuestros celulares con fundas resistentes al agua o pequeñas cámaras a prueba de agua (no aceptan cámaras DSLR por su tamaño y porque se pueden dañar durante el recorrido). Nosotros habíamos intentado comprar una funda resistente al agua para mi celular en Zimbabue por varios días, pero no tuvimos éxito, así que llevamos una funda improvisada hecha con una bolsa Ziploc con un pequeño hoyo para el lente y pegada con cinta. Todos les dimos nuestros celulares y cámaras al guía y las metió todas juntas en una bolsa gruesa contra agua. Un minuto después comenzó la aventura.

Osadías para llegar a Devil’s Pool

Comenzamos a caminar con un guía por delante. Los otros dos se fueron por otra ruta, muy cercana al borde de la cascada. En un minuto llegamos al agua; fue impresionante estar en la parte de arriba de unas cataratas de ese tamaño. Además, me encantó el hecho de que no hay ninguna construcción o alteración al medio ambiente; todo es completamente natural.

Para llegar a Devil’s Pool hay que cruzar por varios tramos con rocas.

Por varios minutos caminamos todos en fila sobre rocas, de forma paralela al borde de la cascada. Las personas sin zapatos de agua sufrieron un poco con rocas resbalosas y otras filosas. De repente el guía se detuvo y gritó con fuerza: “este es uno de los primeros tres tramos que hay que nadar para llegar a la piscina; naden hasta esa roca que está ahí”, y como no se veía la roca porque estaba sumergida, la apuntó lanzando una pequeña piedra. El agua estaba helada; era invierno y tanto el agua como el aire estaban muy fríos, y el sol estaba todavía muy débil para calentarnos. Uno por uno nadamos todos en fila y con dificultad nos paramos en la roca indicada, ya que no había mucho más espacio y la corriente siempre nos empujaba hacia la caída de agua.

Vista desde Devil’s Pool del tope de las cataratas Victoria. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Continuamos caminando sobre otras cuantas rocas y de repente el guía se detuvo y comenzó a gritar algo que nunca voy a olvidar: “este es el segundo tramo que hay que nadar, es el más difícil; hay una corriente en medio que los empujará al borde del abismo, así que tienen que nadar con todas sus fuerzas en dirección opuesta y evitando que les dé pánico; si les da pánico estarán en problemas; manténganse tranquilos y después de pocos metros verán que el agua ya no los empujará al borde con tanta fuerza; el objetivo es llegar a esa roca” y apuntó una roca a lo lejos.

Ese pequeño tramo para mí fue casi tan emocionante como la piscina en sí misma; cuando llegó mi turno, me lancé a nadar y después de ir en línea recta sentí cómo el agua me empujaba con gran fuerza hacia la caída de agua de la catarata, lo que significaría muerte segura. El agua me arrastró varios metros y el abismo estaba más cerca de lo que quería. Por suerte no entré en pánico, pues era justo lo que el guía dijo que pasaría, y seguí nadando en línea recta intentando no pensar en nada. Finalmente sentí que ya había cruzado la corriente y que poco a poco me alejaba del abismo y que la roca a la que debíamos llegar estaba cada vez más cerca. Los turistas que ya habían llegado me ayudaron a subir a la roca, después ayudaron a mi esposo quien venía muy cerca y así continuamos haciendo hasta que llegaron todos. Los últimos dos turistas llegaron demasiado nerviosos y se pusieron en una roca diferente, así que entre otros turistas y el guía los trajeron al lugar correcto. Nuevamente cruzamos algunas piedras y tuvimos que nadar el último tramo, el cual después del anterior me pareció bastante fácil.

Cuando el nombre “Piscina del Diablo” cobra sentido

Después de toda esa osadía que no esperábamos finalmente llegamos a una zona de rocas y la vimos. Ahí estaba la famosa Devil’s Pool que había visto por internet años atrás. Los otros dos guías estaban ahí esperándonos, parados justos en el borde de la catarata sin ninguna protección ni miedo alguno. La piscina era más hermosa de lo que imaginé y su corriente era mucho más fuerte de lo que había visto en internet. El vaho de las cascadas era tan fuerte que parecía que llovía con sol, por lo que había un hermoso arcoíris decorando perfectamente el fondo de la piscina. Nuevamente me sorprendió de buena forma que no había ningún arnés, escalera, barandilla ni absolutamente nada artificial en la piscina.

La famosa Devil’s Pool o Piscina del Diablo con un arcoiris de fondo. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Poco a poco cada turista, pareja o familia tuvo oportunidad de meterse, nadar y dejar que un guía les tomara fotos y video en Devil’s Pool. El resto esperaba afuera para que cada quien disfrutara la experiencia. En temporada seca te puedes lanzar de clavado, pero como la corriente era todavía muy fuerte nos tuvimos que meter poco a poco bajando por las rocas. Cuando llegó nuestro turno mi esposo y yo bajamos por las rocas e inmediatamente el agua nos volvió a empujar al abismo. No podíamos tocar el fondo, por lo que solo podíamos detenernos de la pequeña  pared de roca que nos impedía caer 100 metros. El guía estaba sentado en el borde y nos decía cómo movernos de la forma más segura.

El guía nos indicó la forma más segura de movernos en Devil’s Pool. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Después de estar ahí algunos minutos, un poco tensos, evitando que la presión del agua nos empujara de más, el guía nos dijo que podíamos ver a las cascadas de frente, dando la espalda a la caída de agua. Con miedo nos volteamos y disfrutamos la vista desde arriba. Fue una emoción inigualable ver la impresionante altura a la que estábamos y sentir la fuerza del agua empujándonos al mismo tiempo. Al admirar las cataratas, el río abajo y el arcoíris sentí gran gusto por haber logrado cumplir mi sueño y haber superado los miedos y osadías que implicó hacer esto.

Dentro de Devil’s Pool sintiendo la fuerza de las cataratas. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Cuando nos indicaron salimos de la piscina nadando contracorriente a unas rocas que te permiten salir con cierta facilidad. Otros turistas nos ayudaron dando la mano, ya que da miedo estar parado tan cerca del borde de la catarata.  Nos sentamos a esperar a que el resto del grupo se diera un chapuzón y después de una media hora comenzamos el camino de regreso, nuevamente atravesando las zonas de corriente y de piedras filosas. Algo que me encantó es que a esas alturas del tour nuestro grupo ya actuaba como un equipo. Varias veces para cruzar las rocas nos tuvimos que agarrar todos de las manos para que nadie se cayera; tuvimos también que ayudarnos unos a otros para anclarnos a las rocas después de los tramos en los que hay que nadar, y nos tuvimos que dar ánimo cuando había rocas resbalosas que hacían la caminata difícil.

Devil’s Pool estaba muy profunda cuando la visitamos. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Una vez en la isla nos secamos y cambiamos de ropa. Los guías nos entregaron nuestros celulares llenos de fotos y videos, les dimos propinas y se despidieron. El personal del lodge nos invitó a pasar a otra carpa a desayunar, ya que nuestro tour incluía el desayuno. Nos dieron unos ricos huevos benedictinos, panes, jugo, café y té. El desayuno fue muy agradable ya que todos los que tomamos el tour pudimos platicar. Había una pareja de Australia, una pareja de Estados Unidos, una familia de Alemania, un chico de India, un chico de China, la chica de China que decidió quedarse y mi esposo y yo. Platicamos de lo extrema que fue la experiencia, de lo fuerte que estaba la corriente, de lo peligrosa que fue toda la situación y nos reímos porque además de todo eso tuvimos que pagar por hacerlo.

El tour incluyó desayuno en una carpa en la isla de Livingstone. Todos los derechos reservados por Stephany Escudero © 2017

Sin lugar a dudas visitar Devil’s Pool ha sido una de las mayores y mejores aventuras que he experimentado en mi vida. Si hay alguna experiencia especial en tu bucket list que quieres hacer, simplemente enfócate en conseguir hacerla, ahorra siempre que puedas e investiga mucho, y seguro la podrás hacer antes de lo que te imaginas.

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Stephany Escudero
Me fascina viajar. Hasta ahora he explorado 75 países en los cinco continentes. Intento viajar por largos periodos y disfruto en particular los sitios remotos y aquellos con abundante fauna. Tomo muchas fotos y trato de convivir con la gente local.

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